No soportaron el silencio durante mucho tiempo. El martes y el miércoles una joven y su madre los habían acusado de regentear prostíbulos, de tratar a las mujeres como objetos, de que tenían aliados en la Policía y en la Justicia, y de amenazar de muerte. Eso sólo para resumir los tantos hechos que las testigos les adjudicaron.

Cuando las miradas se pusieron sobre Irma Lidia Medina, señalada como la "Gran Madama" de los prostíbulos riojanos, a quien conocen como "Liliana", ella rompió el silencio ante los jueces y pidió la palabra. Luego lo hizo su hijo, José Fernando "Chenga" Gómez, acusado de haber mantenido cautiva a Marita Verón y someterla a la prostitución.

Ninguno de los dos aceptó responder preguntas. Si bien "Chenga" ya había declarado ante los jueces, la voz de Medina sobre las acusaciones que hay en su contra no se había escuchado en la sala del juicio, salvo cuando le preguntaron por sus datos personales.

Alojamiento gratis

"En primer lugar quiero repetir mi inocencia. No conocimos a Marita, y mucho menos la pudimos haber tenido. Todo esto es injusto", expresó Medina. La mujer reconoció que la joven que había declarado el martes estuvo en su casa, y que había llegado junto a Daniela Milhein a La Rioja. "A Milhein yo la conocí siempre como Carla, ahora en el juicio me entero quién es", afirmó "La Mama Lili".

En esa ocasión, tal como dijeron Milhein y la otra joven, estuvieron unos 15 días. "Más tarde la otra chica volvió y pidió quedarse adentro, porque el alojamiento era gratis", comentó la acusada.

"Estuvo unos días y se volvió a Tucumán, y después regresó otra vez. Cuando cae detenida nosotros mandamos a su madre un giro de dinero para que viaje", relató Medina. La madre de la joven había dicho que en ese momento se enteró de que su hija se prostituía. "Ella sabía que su hija estaba ahí. Se comunicaban seguido y nosotros le mandábamos giros postales con dinero", explicó "Liliana".

La imputada señaló que la chica se quedó en su casa por su voluntad, ya que estaba enamorada del Chenga, que en ese entonces (1998), tenía 17 años. "Yo no me oponía a que sean novios. También quiero aclarar que en ningún momento vi a mi hijo golpearla", comentó.

Cuando habló con la prensa, anteriormente, Medina siempre dijo que en sus "whisquerías" las chicas trabajaban como coperas, pero que no ejercían la prostitución. Pero ayer no negó lo que había dicho la testigo el martes, de que en el lugar se hacían "pases" con los clientes. "Nunca negué que tuve whisquerías. Las tuve hasta diciembre del 98, luego me enfermé y me obligaron a cambiar de actividad", afirmó.

Antes de finalizar su declaración, hizo mención a las acusaciones de golpeador contra su hijo. "'Chenga' sabe que yo le enseñé que a las mujeres no se les pega de esa manera, como dicen que les pegamos. No sé a qué se quiere llegar con todo esto. Quiero que quede claro que esta señora miente y que su hija miente. Parte de la verdad dijeron, pero mienten", afirmó.

De novio con Julieta

"Quería hablar sobre lo que se dijo. Yo a esa chica la conocía como Julieta; aquí conocí su verdadero nombre. Nuestra relación era de un noviazgo. Yo tenía 17 años y lo único que quería era que esté bien", expresó "Chenga", cuando se sentó frente a los jueces.

El hombre se defendió de las críticas contra él y su madre, afirmando que los condenan por el pasado de Medina, que reconoció haberse prostituido. "Estoy cansado de que nos hagan tanto daño a mí y a mi madre. Que ella se haya prostituido y que tuvo una whisquería no me hace delincuente. Fue su manera de salir adelante, y no la hace a ella una asesina", agregó.

Gómez aclaró que Julieta, como dice que la conocía a la joven, trabajaba por su cuenta. "Nunca le agarré un peso a ella. Por eso esas lágrimas que dio su madre no se las creo. Hay que empezar a mirar las cosas desde otro lado. Se están permitiendo tantas mentiras. La madre siempre estuvo consciente de lo que hacía su hija. ¿Tanto miedo doy yo que no puede hacer atender a su hija en un hospital, si estaba herida?", manifestó.